05.03.2009, 09:47
La francesa condenada por secuestro en México, sin esperanzas
hace 17 horas
"Me quitaron la última esperanza", fueron las palabras de una angustiada Florence Cassez, la francesa de 34 años encarcelada en México por el delito de secuestro, cuando conoció la noticia de que su apelación sólo resultó en una reducción de la pena de 96 a 60 años.
"No alcanzo a entender. El 8 de marzo serán tres años y tres meses que me han robado de mi vida. Ahora, con esto, ya no tengo esperanzas", dijo Cassez desde la prisión en entrevista vía telefónica con la AFP unas horas después de conocer que su sentencia por secuestro quedó en 60 años de prisión.
Interrogada sobre la posibilidad de recurrir a un amparo, la francesa responde también con tono desesperanzado y advierte sobre el deterioro en su estado de salud.
"Para el amparo habría que esperar un año más... Francamente, no soportaría un año más. Desde hace 15 días estoy en tratamiento por lo estresada que estoy. Mi cuerpo ya no aguanta, tengo un gran problema de salud, es todo mi cuerpo", comenta en un suspiro.
Cassez fue detenida en diciembre de 2005 en un rancho del estado de Morelos (centro), donde había tres personas secuestradas por la banda de "Los Zodiaco", encabezada por el mexicano Israel Vallarta, con quien la francesa tenía una relación sentimental.
Cassez ha asegurado que no tiene nada que ver con los crímenes de los que se le acusa y que nunca estuvo al corriente de las actividades de Vallarta.
El presidente francés Nicolas Sarkozy llega a la Ciudad de México este fin de semana para una visita de Estado y el Palacio del Elíseo ya ha anunciado que el caso de Florence Cassez estará en la agenda de su encuentro con el presidente mexicano Felipe Calderón.
Luc Chatel, vocero del gobierno francés, dijo este miércoles que Sarkozy "deberá tratar nuevamente ese tema" en México y que el objetivo del gobierno francés es el traslado de Cassez a Francia.
"Ya no sé qué creer. Mi primera reacción es por qué esta decisión (de que quedó la condena en 60 años) ocurre a cuatro días de la llegada del presidente", se cuestiona Cassez al estimar que no es por casualidad.
"Definitivamente, creo de verdad que esta fue una decisión política. Me queda claro que no estudiaron mi expediente, jamás lo estudiaron", dice con voz temblorosa.
Cassez está convecida de que su "gran error" fue haber desmentido públicamente a la Procuraduría General de México sobre las condiciones de su arresto, el cual fue re-escenificado 24 horas más tarde ante los medios de comunicación, lo que dos meses después fue reconocido por las autoridades.
Una vez detenida, Florence Cassez denunció el montaje y clamó su inocencia.
"Dije que había sido golpeada, que estuve secuestrada un día en un camión, que me maltrataron... Jamás pensé que estaba siendo transmitida en directo", explicó.
Durante todo el martes, cuando su recurso de apelación resultó en una reducción mínima de su condena, recibió "muchas informaciones", pero afirma que aún no se siente capaz de analizarlas.
"No sé nada, no he comido nada, las piernas me flaquean, no me sostengo en pie, no sé que va a pasar... Ya no sé ni que pensar", dice con un suspiro antes de concluir la comunicación.
hace 17 horas
"Me quitaron la última esperanza", fueron las palabras de una angustiada Florence Cassez, la francesa de 34 años encarcelada en México por el delito de secuestro, cuando conoció la noticia de que su apelación sólo resultó en una reducción de la pena de 96 a 60 años.
"No alcanzo a entender. El 8 de marzo serán tres años y tres meses que me han robado de mi vida. Ahora, con esto, ya no tengo esperanzas", dijo Cassez desde la prisión en entrevista vía telefónica con la AFP unas horas después de conocer que su sentencia por secuestro quedó en 60 años de prisión.
Interrogada sobre la posibilidad de recurrir a un amparo, la francesa responde también con tono desesperanzado y advierte sobre el deterioro en su estado de salud.
"Para el amparo habría que esperar un año más... Francamente, no soportaría un año más. Desde hace 15 días estoy en tratamiento por lo estresada que estoy. Mi cuerpo ya no aguanta, tengo un gran problema de salud, es todo mi cuerpo", comenta en un suspiro.
Cassez fue detenida en diciembre de 2005 en un rancho del estado de Morelos (centro), donde había tres personas secuestradas por la banda de "Los Zodiaco", encabezada por el mexicano Israel Vallarta, con quien la francesa tenía una relación sentimental.
Cassez ha asegurado que no tiene nada que ver con los crímenes de los que se le acusa y que nunca estuvo al corriente de las actividades de Vallarta.
El presidente francés Nicolas Sarkozy llega a la Ciudad de México este fin de semana para una visita de Estado y el Palacio del Elíseo ya ha anunciado que el caso de Florence Cassez estará en la agenda de su encuentro con el presidente mexicano Felipe Calderón.
Luc Chatel, vocero del gobierno francés, dijo este miércoles que Sarkozy "deberá tratar nuevamente ese tema" en México y que el objetivo del gobierno francés es el traslado de Cassez a Francia.
"Ya no sé qué creer. Mi primera reacción es por qué esta decisión (de que quedó la condena en 60 años) ocurre a cuatro días de la llegada del presidente", se cuestiona Cassez al estimar que no es por casualidad.
"Definitivamente, creo de verdad que esta fue una decisión política. Me queda claro que no estudiaron mi expediente, jamás lo estudiaron", dice con voz temblorosa.
Cassez está convecida de que su "gran error" fue haber desmentido públicamente a la Procuraduría General de México sobre las condiciones de su arresto, el cual fue re-escenificado 24 horas más tarde ante los medios de comunicación, lo que dos meses después fue reconocido por las autoridades.
Una vez detenida, Florence Cassez denunció el montaje y clamó su inocencia.
"Dije que había sido golpeada, que estuve secuestrada un día en un camión, que me maltrataron... Jamás pensé que estaba siendo transmitida en directo", explicó.
Durante todo el martes, cuando su recurso de apelación resultó en una reducción mínima de su condena, recibió "muchas informaciones", pero afirma que aún no se siente capaz de analizarlas.
"No sé nada, no he comido nada, las piernas me flaquean, no me sostengo en pie, no sé que va a pasar... Ya no sé ni que pensar", dice con un suspiro antes de concluir la comunicación.