20.02.2009, 09:00
Para la Iglesia Católica, hasta en el confesionario hombres y mujeres son diferentes: ambos pecan, pero sus pecados no son los mismos.
De acuerdo al jesuita Roberto Busa, quien realizara un largo estudio sobre los pecados capitales, que son la lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia, los hombres y las mujeres los viven en forma diferente.
El principal pecado de los hombres es, por ejemplo, la lujuria, le siguen la gula, la ira, la soberbia, la pereza, la envidia y la avaricia.
En las mujeres el principal pecado es la soberbia, le siguen la envidia, la ira, la lujuria, la gula y al final la pereza.
Para sustentar su tesis, el jesuita explica que en los conventos la monjas viven sintiendo envidia por pequeñas cosas, pero cuando toca la campana, todas van a la capilla a rezar.
Los sacerdotes, al contrario, no sienten interés los unos por los otros y por lo tanto no son celosos, pero cuando toca la campana, son pocos los que participan en la oración común.
Según el teólogo pontificio, Wojciech Giertych, que presentó el estudio del jesuita en el Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, más allá de las diferencias entre pecadores hombres y mujeres, el pecado peor es la soberbia porque impide la relación con Dios, puesto que el hombre se siente autosuficiente.
Los pecados contra la castidad son menos graves porque conllevan una fuerte autohumillación que puede acercar a Dios.
Pero el teólogo reconoce que del punto de vista de las consecuencias sociales o de las complicaciones de la vida personal, los pecados contra la castidad sí son graves.
El estudio fue publicado en coincidencia con la difusión de datos alarmantes por parte de la Penitenciaría Apostólica, según los cuales el 30% de los fieles no estima que los confesores sean necesarios, el 10% los considera un impedimento al diálogo con Dios y el 20% tiene dificultad a hablar de sus pecados.
Además la Penitenciaría ha presentado recientemente una nueva lista de pecados mortales, entre ellos, las manipulaciones genéticas los experimentos sobre la persona, la contaminación ambiental, la droga, la injusticia social y las desigualdades sociales que provocan pobreza y riquezas excesivas.
De acuerdo al jesuita Roberto Busa, quien realizara un largo estudio sobre los pecados capitales, que son la lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia, los hombres y las mujeres los viven en forma diferente.
El principal pecado de los hombres es, por ejemplo, la lujuria, le siguen la gula, la ira, la soberbia, la pereza, la envidia y la avaricia.
En las mujeres el principal pecado es la soberbia, le siguen la envidia, la ira, la lujuria, la gula y al final la pereza.
Para sustentar su tesis, el jesuita explica que en los conventos la monjas viven sintiendo envidia por pequeñas cosas, pero cuando toca la campana, todas van a la capilla a rezar.
Los sacerdotes, al contrario, no sienten interés los unos por los otros y por lo tanto no son celosos, pero cuando toca la campana, son pocos los que participan en la oración común.
Según el teólogo pontificio, Wojciech Giertych, que presentó el estudio del jesuita en el Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, más allá de las diferencias entre pecadores hombres y mujeres, el pecado peor es la soberbia porque impide la relación con Dios, puesto que el hombre se siente autosuficiente.
Los pecados contra la castidad son menos graves porque conllevan una fuerte autohumillación que puede acercar a Dios.
Pero el teólogo reconoce que del punto de vista de las consecuencias sociales o de las complicaciones de la vida personal, los pecados contra la castidad sí son graves.
El estudio fue publicado en coincidencia con la difusión de datos alarmantes por parte de la Penitenciaría Apostólica, según los cuales el 30% de los fieles no estima que los confesores sean necesarios, el 10% los considera un impedimento al diálogo con Dios y el 20% tiene dificultad a hablar de sus pecados.
Además la Penitenciaría ha presentado recientemente una nueva lista de pecados mortales, entre ellos, las manipulaciones genéticas los experimentos sobre la persona, la contaminación ambiental, la droga, la injusticia social y las desigualdades sociales que provocan pobreza y riquezas excesivas.